El océano como economía:
El Encuentro de los Mares pone números al futuro de la alimentación
La segunda jornada del VIII Encuentro de los Mares, celebrado en Tenerife, dejó una certeza incómoda sobre la mesa: estamos infravalorando el activo económico más grande del planeta.
Con 2,2 billones de dólares en movimiento y millones de empleos generados, el océano no es solo un recurso natural, sino un sistema económico completo.
Que, según los expertos reunidos en el foro, seguimos gestionando con una irresponsabilidad difícil de sostener.
La economista Sandra Damijan, profesora de la Universidad de Liubliana, fue la más directa al respecto: «lo estamos despreciando y destruyendo», afirmó, defendiendo que un océano vivo genera más valor económico que uno degradado.
No es una declaración poética, sino un argumento con cifras concretas:
Los manglares protegen a más de 210 millones de personas, y especies como el tiburón generan ingresos significativos a través del turismo de avistamiento.
El Capital Natural Azul, como lo denominó Damijan, exige un nuevo modelo contable en las cuentas del Estado.
Nuevas especies en el plato, nueva pedagogía en la sala
En paralelo al debate económico, los chefs presentes defendieron su papel como agentes de cambio en el consumo marino.
Pablo Vicari (Elkano, Getaria; Cataria, Chiclana) lo resumió con claridad: hay que «incorporar el paisaje culinario en la mesa y educar al cliente con nuevas especies». No se trata solo de creatividad, sino de coherencia con el entorno y de aliviar la presión sobre las especies más explotadas.
Gil Fernandes, del Fortaleza do Guincho en Cascáis, fue quizás el más radical en su propuesta: «servimos lo que vemos desde el restaurante», apostando por algas, halófitas y una diversidad de especies que la acuicultura intensiva no contempla.
Benito Gómez (Bardal, Ronda) añadió una nota de pragmatismo sin perder el punto: «combatir especies invasoras comiéndolas es una buena estrategia si están buenas».
El problema de los subproductos y el desperdicio oculto
Ana Fuentes, investigadora de la Universitat Politècnica de València, aportó uno de los datos más llamativos de la jornada: más del 60% de los productos marinos consumidos son procesados, y una gran parte termina como residuo.
Su trabajo se centra en revalorizar esos subproductos mediante tecnología, mejora de salazones y reducción de sodio sin comprometer la seguridad alimentaria.
El océano, insistió, «será clave para mejorar la alimentación y la salud global», pero solo si se gestiona con criterio científico.
Una victoria que marca precedente
La intervención de la Rauch Foundation aportó un ejemplo concreto de lo que puede conseguirse cuando la ciencia, la ciudadanía y la administración trabajan en la misma dirección.
En 2025, el gobierno griego rechazó un proyecto de acuicultura industrial en la isla de Poros que pretendía multiplicar por 28 la producción de dorada y lubina y ocupar hasta el 25% de su costa.
Un estudio de la Universidad de Oxford sobre el impacto en las praderas de posidonia fue determinante.
El caso se ha convertido en referencia para otros territorios del Mediterráneo, incluida Calpe.
El Encuentro de los Mares, con el respaldo del Cabildo de Tenerife y su marca Tenerife Despierta Emociones, celebrará su tercera y última jornada con foco en la relación entre el ecosistema marino y el consumidor final, con participación de investigadores de las universidades del Algarve y Vigo, y la presencia de chefs como Miguel Barrera (Cal Paradís, Castellón) y Alberto González Margallo (San Sebastián 57, Tenerife).

