Bodegas Lleiroso cumple 25 años con un Tempranillo de cuatro barricas y solo 1.188 botellas
Bodegas Lleiroso, una de las casas de la llamada Milla de Oro de la D.O. Ribera del Duero, celebró el pasado 29 de octubre sus 25 años de actividad con un encuentro en Valbuena de Duero (Valladolid).
Asistieron representantes institucionales, prensa y clientes.
La jornada empezó en las salas de elaboración y crianza de la bodega.
Siguió en el Monasterio de Santa María de Valbuena, un conjunto monumental del siglo XII, con una cata guiada y una comida maridada con los vinos de la casa.
Un vino para la ocasión
La novedad fue Lleiroso Edición Limitada 25 Aniversario, un Tempranillo de la añada 2018.
Sale de cuatro barricas seleccionadas y se ha embotellado en 1.188 unidades numeradas una a una.
La bodega lo plantea como un homenaje a las personas que han formado parte de su historia.
Víctor Fernández, director técnico y enólogo, lo describe como un vino que resume la identidad de la casa: «estructura, frescura, elegancia y equilibrio».
De proyecto local a grupo internacional
Lleiroso nació en 2001 con la idea de elaborar vinos de gama alta en la Ribera.
En 2011 la compró la familia González, empresarios de origen mexicano, y empezó su salida a otros mercados.
En 2018, a través de su holding Grupo Firmas Globales, la familia adquirió Grupo BORNOS Vinos & Licores y metió la bodega en esa estructura.
Fernando Zaratiegui, director general de BORNOS, la define hoy como una pieza clave del grupo.
En 2019 la bodega empezó a ampliar su viñedo propio, que hoy llega a 55 hectáreas.
Casi todo es Tinto Fino, y hay dos hectáreas de Merlot.
Las parcelas están sobre suelos arcilloso-calcáreos, entre 740 y 905 metros de altitud.
Produce unas 350.000 botellas al año y vende en más de 20 países, entre ellos México, Estados Unidos, Francia, Bélgica y Holanda.
Su gama la forman Luz Millar Roble, Lleiroso Crianza, Lleiroso Reserva y Lleiroso Colección de Familia Joan Miró.
Lo que viene
El aniversario abre una nueva etapa con dos proyectos: duplicar la capacidad de elaboración actual y reformar por completo la zona social de la bodega.
Una celebración a la altura
Me gusta que una bodega celebre sus 25 años mirando hacia dentro.
Lo hace con un vino salido de sus propias barricas, dedicado a quienes han construido su historia, y en un escenario como el Monasterio de Santa María de Valbuena, que comparte paisaje con sus viñedos.
Juntar vino, patrimonio, gastronomía y música en una misma jornada es una buena forma de contar lo que es una bodega más allá de la botella.
La parte artística corrió a cargo del violinista Manuel Urios Hernández y la bailarina Caí Sesma, con un espectáculo de violín y danza.
Habrá que estar atentos a esta edición limitada: con 1.188 unidades, no durará mucho en el mercado.
María Alejandra Feldman
Periodista Gastronómica y GastroConIA
periodismogastronomico.com
