La Palta Española Que Llegó a casa
Aguacates Hass de Naranjas Lola
Yo digo «palta». Lo sé.
Es mi argentinidad que se resiste a desaparecer después de más de treinta años en Madrid, y cuando alguien me habla de aguacate, en mi cabeza siempre suena primero «palta».
Ambas palabras son correctas —la RAE lo confirma— pero la mía lleva la historia de dónde vengo.
Esta pequeña digresión lingüística viene a cuento porque hace unos días me llegó a casa una caja de aguacates de Naranjas Lola, y lo primero que pensé al abrirla fue precisamente eso: ¡qué paltas más hermosas!
Naranjas Lola es una empresa valenciana pionera en la venta directa de fruta a domicilio por internet, sin intermediarios, desde 1999.
Lo que empezó con sus naranjas se ha extendido a otros productos de sus propias fincas: tomates, cítricos de temporada, y ahora estos aguacates Hass cultivados de forma natural.
El modelo tiene mucho sentido: cuando eliminas la cadena de distribución tradicional, la fruta llega en un punto de madurez que difícilmente encuentras en el supermercado.
Del árbol a tu mesa en 24 horas, como dice su propio lema.
La caja llegó impecable, con cada pieza protegida en viruta de madera natural —un detalle que habla del cuidado con que trabajan. Los aguacates Hass son reconocibles por su piel rugosa y oscura, y los de Naranjas Lola no defraudan: piezas generosas, bien formadas, sin un solo golpe.
Aquí me detengo un momento, porque creo que vale la pena hablar de algo que como periodista gastronómica me parece fundamental: la calidad del aguacate español es una conversación que todavía no estamos teniendo lo suficiente.
España es el mayor productor de aguacate de toda la Unión Europea, con cultivos principalmente en Málaga, Granada y la Comunitat Valenciana, y sin embargo los lineales de nuestros supermercados siguen llenándose de piezas importadas de México, Perú o Sudáfrica.
Frutas que han cruzado miles de kilómetros y que llegan con una huella de carbono considerable y, con frecuencia, recogidas antes de tiempo para soportar el transporte.
El aguacate nacional, cultivado con las condiciones climáticas mediterráneas que le son tan favorables, tiene un perfil de sabor más complejo, una textura más cremosa y, por supuesto, un impacto ambiental incomparablemente menor.
Es producto de proximidad en el mejor sentido de la expresión.
¿Cómo los usé?

La primera preparación fue casi obligada: una ensalada de aguacate con gajos de naranja, unas gotas de limón, aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal en escamas.
Nada más. Cuando el producto es bueno, la cocina sobra.
La cremosidad del Hass con el punto ácido del cítrico es una combinación que nunca falla, y en este caso los sabores hablaron solos desde el primer bocado.
Una conexión perfecta, además, con los cítricos que Naranjas Lola lleva décadas cultivando en sus propios campos.
La caja de 3 kilos tiene un precio de 25,50 euros con IVA y envío incluidos, disponible en naranjaslola.com.
La temporada es limitada, cuando termina la recolección, se termina.
Así que si tienes curiosidad, no lo dejes para después.

