Hasaku Chifa Nikkei: Lima, Tokio y Pekín se dan cita en su nueva dirección madrileña
El restaurante del chef Jhosef Arias estrena espacio en la calle Pintor Juan Gris .
Y llega más maduro, más amplio y con una propuesta que no defrauda.
Hay restaurantes que explican la historia de un pueblo mejor que cualquier libro. Hasaku es uno de ellos.
Cuando entras en su nueva ubicación en la calle Pintor Juan Gris, 5, lo primero que te detiene son dos carteles en la pared: uno dice Peruano Chino · Chifa, el otro Peruano Japonés · Nikkei.
Dos palabras, dos siglos de migración, dos cocinas que se fusionaron en el Perú y que hoy Jhosef Arias trae a Madrid con convicción y con oficio.
Un espacio que habla antes de que llegue el primer plato
El nuevo local es notablemente más amplio que el anterior.
La sala principal gira en torno a una gran mesa central de superficie negra sobre base iluminada en madera cálida, rodeada de taburetes torneados en madera maciza.
Una invitación al comer en comunidad que conecta directamente con la filosofía de la cocina peruana.
La decoración es sobria pero con carácter: cemento visto, madera, plantas y esa luz natural que llega a raudales por las ventanas.
Nada está puesto al azar.

La vajilla de cerámica marmolada en gris y blanco, los palillos envueltos en papel kraft con el logo Hasaku, incluso la carta , que ya anuncia su humor con el lema «Muy enrollados» ,revelan una identidad de marca muy trabajada.
Lo que llegó a la mesa
Empezamos por los makis, y entendí de inmediato por qué el local se define como «muy enrollados».

Sobre una pizarra negra alargada con el sello Hasaku, una fila perfecta de rolls con aguacate, relleno oscuro, salsa de ají amarillo en cascada y tartar de atún encima.
Vistosos, contundentes, con ese equilibrio entre la técnica japonesa y el atrevimiento cítrico peruano que es la seña de identidad de la casa.
Al lado, un cóctel de autor servido en un recipiente de cerámica con forma de huevo roto, con romero fresco y naranja, tan bonito que cuesta decidirse a beberlo.
El plato chifa que probé eran trozos de proteína en tempura ligera, bañados en salsa dorada con sésamo y cebolleta china, presentados en el plato tradicional de porcelana con dragones rojos .

Plato de tres proteinas, ternera, cerdo y pollo
Fue una de esas preparaciones que te recuerdan que la cocina de fusión, cuando está bien hecha, no es artificio sino memoria.
Una madre china en Lima llevaría décadas cocinando algo muy parecido a eso.
Y para cerrar, un postre que se quedó en la memoria: una tarta de queso con base de matcha, cubierta de coulis de maracuyá, pepitas de fruta de la pasión, una frambuesa fresca y hoja de menta.

cheese cake de té matcha y maracuya
Tropical, elegante y perfectamente equilibrado entre lo dulce y lo ácido.
Un final que resume bien todo lo que propone Hasaku: raíces latinoamericanas con precisión asiática.
Por qué merece la visita
Hasaku no es un restaurante de moda que surfa la ola nikkei.
Es una propuesta con años de recorrido, nació durante la pandemia como proyecto virtual y ha crecido hasta convertirse en uno de los referentes de la cocina peruano-asiática en Madrid.
El traslado a Pintor Juan Gris le ha dado el espacio que merecía.
Jhosef Arias y su equipo cocinan, como él mismo dice, «con mucho swing». Y se nota en cada plato.
Hasaku Chifa Nikkei Calle Pintor Juan Gris, 5 · Madrid hasaku.es | @hasaku.chiffanikkei.

