
Cuando se anunció que el Cabrales de 37.500 euros había marcado un nuevo récord en la subasta de Arenas de Cabrales, no imaginaba que lo vería en persona semanas después. Fue en Couzapín, en Madrid, junto a un cartel enorme que resumía la hazaña: «El queso ganador, cuatro chefs y una degustación de Asturias».
El Cabrales de 37.500 euros que hizo historia
La pieza, de algo más de dos kilos, la elaboró Encarnación Bada en la Quesería Ángel Díaz Herrero de Tielve. Maduró nueve meses en la cueva Los Mazos, a 1.430 metros de altitud en los Picos de Europa.

La compra la formalizó La Montera Picona de Gijón, compartida con tres casas madrileñas: Carlos Tartiere/Couzapín, La Cuenca y Lo de Viole. Más que una operación comercial, fue una declaración de intenciones: defender el Cabrales y, con él, a quienes lo hacen posible.
Cuatro elaboraciones para celebrarlo
La mesa lo dejaba claro nada más entrar: cestas de pan artesano recién horneado, montañas de queso cortado en dados —azul, curado, semi curado— y uvas verdes y almendras tostadas al lado. Todo dispuesto sin artificio, como se sirve algo que no necesita maquillaje.

Se notaba que la pieza ganadora no estaba ahí para mirarse, sino para comerse. Y así fue: se repartió en cuatro elaboraciones pensadas para la ocasión: croquetas de Cabrales con compota de manzana de Couzapín, escalopines al Cabrales de Carlos Tartiere y cachopines de La Cuenca. La propuesta más atrevida fue un vasito de morcilla con espuma de Cabrales, manzana tostada, piñones y mermelada de piparras, firmado por Edu Collado del restaurante Egun-On de Barajas.
Nacho Sandoval, comunicador gastronómico asturiano y antiguo coordinador de la Fundación del Queso de Cabrales, condujo el acto y contó cómo se vivió la puja en Arenas de Cabrales.
Lo que hay detrás del récord
Pero lo que de verdad quedó flotando en la sala no fue la cifra. Fue lo que hay detrás de ella: los pastores que suben la montaña, los ganaderos que cuidan el rebaño los 365 días y los productores que sostienen un oficio de generaciones.
El récord es la noticia, pero el fondo es otro: que los pueblos de los Picos de Europa sigan teniendo motivos para seguir habitados.
Cerró el acto José Luis Álvarez Almeida, presidente de Hostelería de España, con una frase que resume bien lo que se respiraba en la sala:
«Lo que estáis haciendo es promocionar Asturias, defender Asturias y, sobre todo, algo muy hermoso: estar juntos y luchar por un frente común.»
Salí de Couzapín con la sensación de haber estado en algo más que una presentación de producto.
Fue una tarde en la que Madrid se convirtió, por unas horas, en la mejor vitrina posible para el Cabrales de 37.500 euros. Y en la que un precio récord sirvió, sobre todo, de excusa para recordar quién lo hace posible.
María Alejandra Feldman
