
El próximo 15 de octubre, coincidiendo con el Día Internacional de las Mujeres Rurales, la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural (ETSIAMN) de la UPV acogerá la sexta edición de Womanation Congress.
El lema elegido no deja lugar a dudas: «Raíz y Futuro. Sin ellas no hay campo».
Cuando hablamos de producto de temporada, de origen o de cocina de proximidad, solemos mirar al plato y olvidar quién sostiene todo lo que hay detrás. Las mujeres llevan generaciones en las explotaciones, en las cooperativas y en los pueblos. El problema nunca fue su presencia. El problema es cuántas de ellas se sientan donde se toman las decisiones.
Estar no es decidir
Ese es el hilo que el congreso recoge de Regina Monsalve Mayans, presidenta de INTERECO.
El 1 de octubre, en el Congreso de Cooperativas Agro-alimentarias celebrado en Pamplona, Monsalve repasó la evolución de las mujeres en el cooperativismo y resumió su diagnóstico en una fórmula difícil de olvidar: «ESTAR ≠ DECIDIR».
La idea es sencilla y, por eso mismo, incómoda.
No basta con contar cuántas mujeres trabajan en el medio rural. Hay que preguntarse cuántas participan de verdad y cuántas forman parte de los consejos rectores, de la gestión y de la estrategia.
Tres relevos que no pueden ir por separado
Womanation plantea el futuro del campo a partir de tres relevos que dependen unos de otros:
- El generacional: que los jóvenes encuentren motivos y medios para quedarse o llegar.
- El ambiental: que la forma de producir sea sostenible y, a la vez, rentable.
- El femenino: que las mujeres estén también en los órganos donde se gobiernan las organizaciones y se define el territorio.
El momento no es casual.
Está en marcha el debate sobre la próxima PAC 2028-2034, y con él se abre la oportunidad de reforzar el relevo, la digitalización, el emprendimiento rural y la participación femenina.
El programa incluirá también un espacio sobre vocaciones STEAM vinculadas al campo.
Se trata de que una niña pueda imaginarse como agricultora, ganadera, ingeniera, investigadora o cooperativista, y que encuentre en su propio pueblo las condiciones para hacerlo realidad.

Foto grupo womanation
Mi lectura
Desde la gastronomía hablamos mucho del producto y poco de quien lo produce.
Si queremos seguir teniendo buen aceite, buena fruta o buen queso dentro de veinte años, necesitamos un campo vivo, y eso pasa por que las mujeres que lo sostienen tengan también voz y voto.
La frase de Monsalve lo resume mejor que cualquier análisis:
«Durante generaciones estuvimos. Después empezamos a participar. Ahora también tenemos que decidir».
Sin ellas no hay relevo. Y sin relevo, tampoco habrá producto que llevar a la mesa.
María Alejandra Feldman
Periodista Gastronómica · periodismogastronomico.com
